Hoy en día parece que estamos acostumbrados a las falsas apariencias. Decenas de personas ligan en los chats con fotografías de otras personas, internet es una fuente inagotable de bulos y montajes y la mitad de las cosas que vemos por televisión no son todo lo reales que creemos. Incluso un programa como ‘De buena ley’, en el que se supone que imperan la ley y la justicia, es todo mentira, con actores y figurantes entre los supuestos enfrentados y también entre el público. Pero probablemente nunca nos acostumbremos a las mentiras entre nuestro círculo de amigos, de aquellas personas en las que se supone que confiamos. Y, claro está, esas son las que más duelen. Dicen por ahí que el que dice verdades a medias, dice mentiras a puños, que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo, que la mentira tiene dos caras y la verdad sólo una o que la verdad a medias es mentira verdadera. Y aunque la justicia en televisión sea una falsa apariencia, en el cielo debe existir una especie de ‘De buena ley divina’, que al final acaba cumpliendo el dicho de que a cada cerdo le llega su San Martín, y que al final cada uno recoge lo que siembra, y no más. Porque la verdad es como el día después de Carnaval: le quita, a quien la tenga, la máscara, sobre todo a aquel que tiene más-cara que espalda, y en ella cargará con aquellos actos que haya cometido erróneamente. Y aunque en época de crisis, lo que más falta es el dinero, cuando de pagar las culpas se trata, la señora moneda y su marido don billete se lavan las manos, y además de verdad. ¿O acaso es mentira? Dicen que todo el mundo miente, pero cuando esa mentira arrastra a las personas a las que supuestamente quieres, deja de ser un acto inconsciente y piadoso y pasa a ser incluso un comportamiento repudiable. Más aún cuando hay tiempo de rectificar y no se es lo suficientemente sabio o no hay suficiente savia fría para afrontar un hecho. Salir corriendo es fácil, pero sólo si tu caballo tiene las patas largas. Y ya se sabe que la mentira las tiene cortas.
martes, 29 de junio de 2010
La mentira más-cara
Hoy en día parece que estamos acostumbrados a las falsas apariencias. Decenas de personas ligan en los chats con fotografías de otras personas, internet es una fuente inagotable de bulos y montajes y la mitad de las cosas que vemos por televisión no son todo lo reales que creemos. Incluso un programa como ‘De buena ley’, en el que se supone que imperan la ley y la justicia, es todo mentira, con actores y figurantes entre los supuestos enfrentados y también entre el público. Pero probablemente nunca nos acostumbremos a las mentiras entre nuestro círculo de amigos, de aquellas personas en las que se supone que confiamos. Y, claro está, esas son las que más duelen. Dicen por ahí que el que dice verdades a medias, dice mentiras a puños, que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo, que la mentira tiene dos caras y la verdad sólo una o que la verdad a medias es mentira verdadera. Y aunque la justicia en televisión sea una falsa apariencia, en el cielo debe existir una especie de ‘De buena ley divina’, que al final acaba cumpliendo el dicho de que a cada cerdo le llega su San Martín, y que al final cada uno recoge lo que siembra, y no más. Porque la verdad es como el día después de Carnaval: le quita, a quien la tenga, la máscara, sobre todo a aquel que tiene más-cara que espalda, y en ella cargará con aquellos actos que haya cometido erróneamente. Y aunque en época de crisis, lo que más falta es el dinero, cuando de pagar las culpas se trata, la señora moneda y su marido don billete se lavan las manos, y además de verdad. ¿O acaso es mentira? Dicen que todo el mundo miente, pero cuando esa mentira arrastra a las personas a las que supuestamente quieres, deja de ser un acto inconsciente y piadoso y pasa a ser incluso un comportamiento repudiable. Más aún cuando hay tiempo de rectificar y no se es lo suficientemente sabio o no hay suficiente savia fría para afrontar un hecho. Salir corriendo es fácil, pero sólo si tu caballo tiene las patas largas. Y ya se sabe que la mentira las tiene cortas.
domingo, 13 de junio de 2010
“Ya no sé lo que hicisteis…
… porque no me dejáis”. A principios de esta semana saltaba la noticia: Antena 3 también prohíbe a laSexta –así como a Cuatro- el “uso abusivo” de sus imágenes. Con la cadena ‘naranja’ ya son cuatro los canales de los que la más pequeña de las privadas no puede utilizar imágenes en sus espacios, ya que también se lo han prohibido Telecinco, Cuatro y Telemadrid. La noticia me parece curiosa por dos razones: la primera, porque en estos meses de atrás se ha venido hablando de una posible fusión entre Antena 3 y laSexta, fusión que ha quedado congelada de momento. Aunque después de este arrebato de amistad, no sé qué puede pasar en el futuro. Y segundo, porque al fin y al cabo, el hecho de que tus imágenes aparezcan en otra cadena no deja de ser, a mi modo de ver, una forma de publicidad gratuita, ya que puede que el público de Sé lo que hicisteis o de El intermedio no esté interesado a simple vista en los contenidos de El Diario o de DEC, pero si ve un trozo de cualquiera de estos espacios mientras disfruta de alguno de los programas que sí le interesan, a lo mejor luego elige esos espacios en algún momento. Llama además la atención que estos últimos meses, la mayor fuente de vídeos de Sé lo que hicisteis era Antena 3. Y teniendo en cuenta que cualquier décima de ‘share’ es crucial en estos momentos de fragmentación televisiva y que Antena 3, que anda floja de audiencia, pelea por ser la tercera cadena más vista junto a las autonómicas, quizá no ha sido una buena idea que parte de un posible público potencial de otra cadena deje de ver tus contenidos. En este momento, La 1 y La 2 son las únicas grandes generalistas que no han prohibido a la cadena ‘verde’ la utilización de imágenes y, curiosamente, La 1 es la cadena líder de audiencia desde hace meses. Posiblemente, algunos espectadores del programa de Patricia Conde y Ángel Martín no hubiesen sabido que Mariló Montero presenta las mañanas de la pública desde agosto si no hubiera sido por las imágenes emitidas en las sobremesas de laSexta. Y eso que, en algunos casos, el programa ha corrido el riesgo de sufrir un trasvase de espectadores a otra cadena al emitir contenidos de un programa que coincidía con ellos en la misma franja de emisión, como es el caso del ya desaparecido ‘Tal cual lo contamos’, aunque bien es cierto que en el duelo de rubias, solía salir perdiendo Cristina Lasvignes. En definitiva, creo que Antena 3 se ha equivocado en su última maniobra, porque su audiencia no está para tirar cohetes, y porque si tanto ellos como el resto de cadenas lo que querían era cargarse al programa de humor, me parece que de momento se van a quedar con las ganas… De momento Antena 3 va a empezar a emitir películas a primera hora de la tarde. Novedad absoluta. Quizá, para innovar aún más, alguna de ellas sea del oeste…
viernes, 11 de junio de 2010
Deslenguados
Uno no se da cuenta de lo difícil que es su idioma hasta que se lo escucha hablar a personas que no lo tienen por lengua materna. Solemos sonreír cuando escuchamos a un extranjero pronunciar algo de forma diferente o construir una frase sin sentido, y a lo mejor no caemos en los errores que cometemos o cometeríamos si nos pusiéramos a aprender y/o hablar polaco, francés, o simplemente inglés. Hace años, gracias a un intercambio que hice con mi instituto, pasé una semana en Francia con gente de mi pueblo y luego los franceses pasaron otra aquí en España con nosotros. Una de las francesas nos regaló dos perlas en un espacio de apenas 15 minutos: La primera fue “Le voy a decir a la madre de Carmen que ‘estoy salido’” (en francés ‘est sortie’). Estaba usando la misma construcción que en su idioma, pero el resultado en castellano no fue el que ella esperaba… Después, hablando de los sonidos de los animales en ambos países, pregunta muy resuelta: “Y aquí, ¿cómo hacen los ‘pajeros’”>> Claro, palabra esdrújula y con jota, pues como para que la pobre diga bien ‘pájaros’. Por no hablar de la que intentó decir ‘naranja’ y se ahogaba en su propio intento. (Un beso, Marie!). Momento televisivo célebre fue el “Mi niña mamada” que el ex triunfito Chipper entonó en OT2008, aunque el adjetivo al que se refería era ‘mimada’. Y si alguien ya está pensando en buscar extranjeros por la calle para escucharles hablar, lo mejor es que no se esfuerce. Los propios españoles, por descuido o por confianza, metemos la pata con nuestro propio idioma. Algunas veces la boca va más rápido que la mente, otras veces queremos hablar tan deprisa que unimos el principio de una palabra con el final de una segunda, y otras, simplemente, no sabemos ni lo que decimos… Justamente la otra noche, una buena amiga mía dijo: “Esto ya traspasa el claroscuro…” y ya uno se queda pensando si la frase que daba por aprendida está bien o está mal… Yo, personalmente, soy muy dado a alterar el orden de las frases: esta tarde no tenía ‘manga de ropa larga’ y hace unos años creía que ‘la vuelta da muchas vidas’. La misma chica del ‘claroscuro’ –un beso ;-) – dijo hace tiempo que ‘si se le cruzan las venas se corta los cables’, y a una profe que yo me sé no le gusta diferenciar sexos y come ‘empanada gallego’ y se arropa con un ‘edredón noruega’. Y digo yo: ¿pa’ qué tantos años estudiando castellano y otros idiomas si luego hablamos como nos sale de… la lengua? Bueno, así al menos nos echamos unas risas.
miércoles, 9 de junio de 2010
Modales de medio metro [cap.1]
Todos llevamos prisa en algún momento del día, a veces incluso vamos distraídos, hemos dormido mal o simplemente vamos pensando en nuestras cosas. Sin embargo, son situaciones puntuales. El problema es cuando hay personas que te dificultan el día a día como algo sistemático, simplemente por falta de modales o porque no se dan cuenta de la que pueden causar. Y así, cada día, te encuentras en el metro situaciones que te hacen plantearte la forma de actuar de la gente. En primer lugar, están los “porteros”: dícese de aquellas personas que entran las primeras al ascensor y se colocan al lado de la puerta cerrando el paso. Llama la atención llegar a un ascensor en el que caben 21 personas y ver que la “primera fila” está ocupada por 4, y aún cabemos otras 17 pero no podemos entrar. Yo hay días que pienso que me van a pedir el D.N.I. para comprobar que tengo los 18, e incluso miro de reojo al niño que está a mi lado y pienso con pena que el pobre tendrá que subir por las escaleras porque no es mayor de edad. Aunque lo peor para los porteros viene cuando, por querer estar tan pegados a la salida para dejar el ascensor los primeros, llegan al vestíbulo y se dan cuenta de que se han dejado los pezones y las pestañas en el piso de abajo cuando se cerraron las puertas. Así que ¡hala! A bajar de nuevo. Y luego están los “buscachollos”. Aquellos que en cuanto el metro se detiene, miran hacia el interior del vagón con los ojos desorbitados y entran sin dejar salir a los demás para pillar el asiento con la mejor oferta, que, oye, estamos en crisis, y si el asiento de la esquina tiene un 40% de descuento, a lo mejor te puedes comprar un chicle a la salida. Porque aunque el 40% de cero siga siendo cero, ¡y lo bien que queda contarle a la vecina que te has llevado el asiento más barato…! Por no hablar de los “kamikazes”, pues aunque quede bien clarito que hay puertas de entrada y de salida (es tan sencillo como elegir la puerta con la franja verde), todavía hay quien al doblar la esquina y salir por la puerta que le corresponde se choca de frente con otro que ni ha mirado qué puerta elegía. Y al final se encuentra con que se ha decantado por la puerta que tenía premio: un chichón o pasar por la puerta, esta vez de entrada, del hospital más cercano, nada de viajes ni dinerito en metálico. Y luego dirán que no puedes ir de frente, porque te has quedado sin ella…
lunes, 7 de junio de 2010
Tú eres genial

¿A quién no le gusta que le piropeen? Todos necesitamos en algún momento unas palabras de ánimo, de cariño, esos susurros que nos ayudan a enfrentarnos a la realidad diaria. Todos necesitamos alguien en quien apoyarnos, alguien a quien contarle cada día lo bueno, lo malo, lo gracioso, lo no tan divertido. Necesitamos sonreír y llorar, sentir y hacer sentir. Todos buscamos alguna vez buscar nuestra propia soledad, hablarnos y conocernos a nosotros mismos, buscar en nuestro interior. Lo malo es cuando esa soledad te viene impuesta y no ha sido elegida. El otro día iba por Callao y, de repente, me para un hombre y me dice: “Oye, ¿la peli esa de Ben-Hur no la echaron hace tiempo?”, en referencia a un cartel expuesto en unos famosos cines del centro de Madrid. Quizá ese hombre no tenía con quien compartir sus pensamientos y buscaba cualquier conversación entre los viandantes de la capital. Porque eso sí, Madrid está lleno de gente, pero si uno está solo, puede que en una gran ciudad se acentúe esa soledad. Cada día encuentras a personas que expresan sus pensamientos en voz alta, y tú sabes que en realidad no están hablando con nadie más, quizá con ellos mismos. Probablemente, la mayoría de nosotros no somos conscientes del regalo que tenemos todos los días, de poder compartir algo, lo que sea, con alguien, con quien sea. Y no nos damos cuenta de lo importante que es brindar unas palabras y no sólo que nos las brinden a nosotros. De lo esencial que es arrancarle una sonrisa a la vida y a la gente que te rodea igual que los demás te la arrancan a ti. Qué bueno sería contar siempre con alguien que te dijera lo bonita que tienes la sonrisa, lo luminosos que son tus ojos o la alegría que desprende tu rostro. Qué bueno sería tener cerca al hombre de este vídeo, que regala sin esperar recibir, que te ofrece sus palabras de forma altruista. Y qué gran mensaje esconde este corto. Espero que lo disfrutéis:
http://www.youtube.com/watch?v=UHI6Lsxio5I&feature=related (1ª parte)
http://www.youtube.com/watch?v=XeCi2S2qA9o (2ª parte)
P.D. Hace tiempo Ana Pastor escribía que cuando ocurren las tragedias es cuando nos damos cuenta de lo que tenemos y de lo importantes que son nuestros seres queridos, cuando en realidad, deberíamos decirles que les queremos todos y cada uno de los días del año. Así que, ¡hagámoslo! Digámosles a todos lo que les queremos. Quizá no sabemos cuán importantes pueden ser esas palabras.
P.D.2. Gracias a Cris por enviarme los vídeos ;-)
http://www.youtube.com/watch?v=UHI6Lsxio5I&feature=related (1ª parte)
http://www.youtube.com/watch?v=XeCi2S2qA9o (2ª parte)
P.D. Hace tiempo Ana Pastor escribía que cuando ocurren las tragedias es cuando nos damos cuenta de lo que tenemos y de lo importantes que son nuestros seres queridos, cuando en realidad, deberíamos decirles que les queremos todos y cada uno de los días del año. Así que, ¡hagámoslo! Digámosles a todos lo que les queremos. Quizá no sabemos cuán importantes pueden ser esas palabras.
P.D.2. Gracias a Cris por enviarme los vídeos ;-)
sábado, 5 de junio de 2010
Ni disco “Niná”

Telecinco ha presentado esta semana en rueda de prensa la ya octava edición de OT, y lo ha hecho con novedades: Nina como directora de la academia, y Ängel Llàcer y Risto fuera de ella. La vuelta de la catalana no hace sino evidenciar el miedo de la cadena a que la nueva etapa se estrelle en audiencia tras los pobres resultados de la 7ª edición. Y esta pregunta es ya un tópico pero, ¿alguien se acuerda de quién ganó OT2009? O aún mejor, ¿alguien se acuerda de quiénes son los 7 ganadores de OT y de si algunos de ellos siguen en activo? Es muy triste que un programa cuya primera edición lanzó al estrellato a prácticamente todos sus concursantes pulule por la parrilla televisiva con el único propósito de pellizcar un poco de share para Telecinco. Pero he aquí la principal novedad de este año: el ganador NO grabará disco, sino que su premio será, atención, la creación de un artista con proyección. Jajajajaja. Vamos, que si hasta ahora Telecinco se olvidaba del ganador al grabar el disco, ahora directamente se lavará las manos en cuanto acabe la última gala. Es decir, que a la cadena de Vasile lo único que le interesa es mantener un reality en antena para alimentar al resto de su programación, que como ya sabemos es casi todo el día la misma. No le importa un carajo si los concursantes son cantantes u ovejas balando con entonación pasmosa; el caso es cubrir huecos en su programación de prime-time. Así que yo, si quisiera dedicarme a la música, no me presentaría a esta edición. Los supuestos triunfitos serán “fracasitos” y pronto saldrán en algún vídeo de Youtube (“Pim pam, toma fracasitos…”). Por cierto, Nina patrocina una cadena de supermercados. ¿Se podrán comprar ahí los discos de sus pupilos? Ah, no, espera, olvidaba que no le van a grabar disco a ninguno. Igual la cadena “salva” a alguno de ellos. Y cuando digo “salva” es que lo reubica en su programa estrella de las sobremesas. Y así OT acabará significando Operación Tufo…
P.D. Ojalá me equivoque, pero ayer vi a Aramis por la calle y me chivó que OT8 fracasará y que ella se suicidará (otra vez) antes de que acabe el verano.
P.D. Ojalá me equivoque, pero ayer vi a Aramis por la calle y me chivó que OT8 fracasará y que ella se suicidará (otra vez) antes de que acabe el verano.
jueves, 3 de junio de 2010
"Tabáquico"

“¿Tienes fuego?”, “¿No tendrás por ahí un pitillo?”, “¿Te apetece un cigarro?”. Estas frases y algunas otras, muy típicas en las noches de pubs y discotecas de hoy en día, podrían dejar de oírse más allá del botellón al aire libre cuando finalmente vea la luz la nueva ley que prohíba fumar en todos los espacios públicos cerrados. ¿Qué pasará entonces? Quizá se dé la curiosa situación de llegar a una discoteca y encontrar a todo el mundo bailando fuera, pegados a la puerta para oír la música pero con los pies en la calle para no infringir la ley. O quizá a partir de ese momento el lugar más codiciado de toda sala que se precie sea la ventana, para asomar la cabeza, bien desde dentro, o bien desde fuera. Sobre todo si en un mismo grupo unos fuman y otros no… O quizá los ya de por sí atestados baños se llenen de fumadores y meones, cada uno a lo suyo. Aunque también habrá quien haga ambas cosas a la vez para ahorrar tiempo, ya que en ese momento las dos serán necesidades urgentes. “¿Está ocupado?” “No, no, yo estoy con un piti, pasa, pasa…”. ¿Y qué ocurrirá con las máquinas de tabaco? Sería un poco incoherente entrar a un pub a comprarte una cajetilla pero tener que salirte fuera a abrirla. ¿Sacarán las máquinas a la calle? De todas formas va a haber que entrar a pedir el mandito. ¿Y qué hará el fumador con su copa? Si no puedes fumar dentro pero tampoco sacarte la copa fuera, o bebes y bailas, o fumas y te aireas. Se acabó lo del cigarro en una mano y la copa en la otra. Los habrá hasta quienes inventen un aparatito para inhalar humo de tabaco. “¿Qué te pasa, eres asmático?” “No, soy tabáquico…”. Según esto, se acabó la ceniza bajo techo. Aunque para algunos, la que es ceniza es la nueva ley. Menos mal que no soy fumador.
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