Uno no se da cuenta de lo difícil que es su idioma hasta que se lo escucha hablar a personas que no lo tienen por lengua materna. Solemos sonreír cuando escuchamos a un extranjero pronunciar algo de forma diferente o construir una frase sin sentido, y a lo mejor no caemos en los errores que cometemos o cometeríamos si nos pusiéramos a aprender y/o hablar polaco, francés, o simplemente inglés. Hace años, gracias a un intercambio que hice con mi instituto, pasé una semana en Francia con gente de mi pueblo y luego los franceses pasaron otra aquí en España con nosotros. Una de las francesas nos regaló dos perlas en un espacio de apenas 15 minutos: La primera fue “Le voy a decir a la madre de Carmen que ‘estoy salido’” (en francés ‘est sortie’). Estaba usando la misma construcción que en su idioma, pero el resultado en castellano no fue el que ella esperaba… Después, hablando de los sonidos de los animales en ambos países, pregunta muy resuelta: “Y aquí, ¿cómo hacen los ‘pajeros’”>> Claro, palabra esdrújula y con jota, pues como para que la pobre diga bien ‘pájaros’. Por no hablar de la que intentó decir ‘naranja’ y se ahogaba en su propio intento. (Un beso, Marie!). Momento televisivo célebre fue el “Mi niña mamada” que el ex triunfito Chipper entonó en OT2008, aunque el adjetivo al que se refería era ‘mimada’. Y si alguien ya está pensando en buscar extranjeros por la calle para escucharles hablar, lo mejor es que no se esfuerce. Los propios españoles, por descuido o por confianza, metemos la pata con nuestro propio idioma. Algunas veces la boca va más rápido que la mente, otras veces queremos hablar tan deprisa que unimos el principio de una palabra con el final de una segunda, y otras, simplemente, no sabemos ni lo que decimos… Justamente la otra noche, una buena amiga mía dijo: “Esto ya traspasa el claroscuro…” y ya uno se queda pensando si la frase que daba por aprendida está bien o está mal… Yo, personalmente, soy muy dado a alterar el orden de las frases: esta tarde no tenía ‘manga de ropa larga’ y hace unos años creía que ‘la vuelta da muchas vidas’. La misma chica del ‘claroscuro’ –un beso ;-) – dijo hace tiempo que ‘si se le cruzan las venas se corta los cables’, y a una profe que yo me sé no le gusta diferenciar sexos y come ‘empanada gallego’ y se arropa con un ‘edredón noruega’. Y digo yo: ¿pa’ qué tantos años estudiando castellano y otros idiomas si luego hablamos como nos sale de… la lengua? Bueno, así al menos nos echamos unas risas.
viernes, 11 de junio de 2010
Deslenguados
Uno no se da cuenta de lo difícil que es su idioma hasta que se lo escucha hablar a personas que no lo tienen por lengua materna. Solemos sonreír cuando escuchamos a un extranjero pronunciar algo de forma diferente o construir una frase sin sentido, y a lo mejor no caemos en los errores que cometemos o cometeríamos si nos pusiéramos a aprender y/o hablar polaco, francés, o simplemente inglés. Hace años, gracias a un intercambio que hice con mi instituto, pasé una semana en Francia con gente de mi pueblo y luego los franceses pasaron otra aquí en España con nosotros. Una de las francesas nos regaló dos perlas en un espacio de apenas 15 minutos: La primera fue “Le voy a decir a la madre de Carmen que ‘estoy salido’” (en francés ‘est sortie’). Estaba usando la misma construcción que en su idioma, pero el resultado en castellano no fue el que ella esperaba… Después, hablando de los sonidos de los animales en ambos países, pregunta muy resuelta: “Y aquí, ¿cómo hacen los ‘pajeros’”>> Claro, palabra esdrújula y con jota, pues como para que la pobre diga bien ‘pájaros’. Por no hablar de la que intentó decir ‘naranja’ y se ahogaba en su propio intento. (Un beso, Marie!). Momento televisivo célebre fue el “Mi niña mamada” que el ex triunfito Chipper entonó en OT2008, aunque el adjetivo al que se refería era ‘mimada’. Y si alguien ya está pensando en buscar extranjeros por la calle para escucharles hablar, lo mejor es que no se esfuerce. Los propios españoles, por descuido o por confianza, metemos la pata con nuestro propio idioma. Algunas veces la boca va más rápido que la mente, otras veces queremos hablar tan deprisa que unimos el principio de una palabra con el final de una segunda, y otras, simplemente, no sabemos ni lo que decimos… Justamente la otra noche, una buena amiga mía dijo: “Esto ya traspasa el claroscuro…” y ya uno se queda pensando si la frase que daba por aprendida está bien o está mal… Yo, personalmente, soy muy dado a alterar el orden de las frases: esta tarde no tenía ‘manga de ropa larga’ y hace unos años creía que ‘la vuelta da muchas vidas’. La misma chica del ‘claroscuro’ –un beso ;-) – dijo hace tiempo que ‘si se le cruzan las venas se corta los cables’, y a una profe que yo me sé no le gusta diferenciar sexos y come ‘empanada gallego’ y se arropa con un ‘edredón noruega’. Y digo yo: ¿pa’ qué tantos años estudiando castellano y otros idiomas si luego hablamos como nos sale de… la lengua? Bueno, así al menos nos echamos unas risas.
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jajajaja, me encanta!!! America for USA..metra de 1,50....ayss... si no fuera por esos momentos...
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